Solé nació del sol… y también de aprender a vivir sin él.
Crecí en Roatán, rodeada de mar y luz, donde el sol siempre fue parte de mi vida. Pasaba horas buceando, sintiéndome libre, hasta que en 2016, por una condición en la piel de mi rostro, los médicos me recomendaron alejarme de esa exposición que tanto amaba.
En ese tiempo de pausa, en casa, volví a algo muy mío: el crochet que aprendí de mi abuela. Empecé a tejer para mí, sin pensar demasiado, solo dejándome llevar. Poco a poco, cada pieza se convirtió en una forma de reconectar conmigo misma.
En 2017 nació Solé, de manera natural, cuando mis amigas comenzaron a pedirme prendas. Con el tiempo, el proyecto creció hasta formar un grupo de artesanas, donde cada pieza se crea con amor y dedicación.
Me gusta trabajar con colecciones pequeñas —de 5 a 10 prendas por estilo— para mantener cada diseño exclusivo, cuidando cada detalle y haciendo de cada pieza algo único, casi como una obra de arte para llevar puesta.
Hoy, desde Ibiza, Solé sigue evolucionando con materiales sostenibles y el mismo cuidado con el que empezó. Es una marca que habla de calma, de procesos y de belleza con intención.
Porque a veces, cuando cambian las circunstancias, es cuando realmente encuentras tu esencia.